martes, 27 de julio de 2010

Sentado en el sillón.

¿Ya se acabo todo? fue la pregunta que resonó dentro de mi mente aquella noche. La luz se había ausentado de esa habitación y en penumbra me encontraba, sentado en aquel sillón. No existía nada ni nadie, no había formas, ni colores, sólo había música de sax. Esas últimas dos semanas fueron extenuantes, agotadoras, tal vez nadie lo ha notado, pero mi mirada es más triste que de costumbre y el timbre de mi voz tiene un matiz distinto, subyugado por ese nudo en la garganta que no deja fluir libremente mis palabras.


Que oscuridad tan dolorosa, que soledad tan abrumadora, que horrorizante ansiedad. ¿Porque no te acabas también tú nudo en la garganta?, no sé tú alquimista de sentimientos, pero yo he dejado de anhelar los viernes inquietos de mayo, no sé tú devorador de ilusiones, pero yo he asesinado con mis propias manos al oráculo que predijo te hallaría danzando a la media luz de la luna.


Ya siento sueño, mi cuerpo se adormece y me ofrece una puerta de escape ante esta realidad que no conviene, que dulce salida, el mundo de los sueños, me pregunto si se asemeja al mundo de la muerte. Mi rostro se alegra de pensar en ella, tal vez se deba ha que ya existen cosas muriéndose dentro de mi, espero no haber muerto completamente, al menos no sin enterarme, no quiero ser un cuerpo vivo con un alma muerta, de los muchos que deambulan escupiendo veneno disfrazado de dulce néctar.

martes, 6 de julio de 2010

Adiós...

Adiós amor de 30 días, las mariposas de alas grises me avisaron que no era mi momento de ser feliz. Adiós, yo no sé si seré capaz de cantar un adiós, tal vez las cuerdas de mi voz son muy jóvenes para pedirles que reciten tan lastimero ruido. Estos suspiros a media noche me hacen sentir miedo, mi armadura no sera tan fuerte para resistir la ternura de tus melódicos ojos de adolescente.

Deseo que llueva ese día, para que la lluvia lave nuestra tristesa, deseo que la luna sea pudorosa y no se muestre egocéntrica, deseo morir antes o tal vez morir después y que el tiempo se encuentre a favor y no camine a pasos cortos, para que el veneno de mis palabras no fluya lentamente.

jueves, 17 de junio de 2010

A oscuras..

Ando a oscuras, la luz de la aurora la siento lejana todavía. De pronto me he cansado de caminar en círculos morados, mis extremidades se sienten más turbias que de costumbre,llevo los ojos inchados, los labios grises, secos, agrietados. Mi boca hoy a decidido permanecer callada, ya no quiere recitar palabra alguna, mis oídos se muestran indiferentes, que importa lo que pasa afuera o adentro, que importa si los cantos mas bellos han sido entonados o las blasfemias mas horrorosas se han exclamado.
Sólo puedo escribir que esta noche, mi alma se encuentra a oscuras, y no se piense que desea la luz que le ayude a encontrar el camino, solamente desea disfrutar de la agria melancolía, de la ruin pesadumbre desesperanzadora de haber perdido el rumbo y toda fe.

sábado, 15 de mayo de 2010

Estruendo cruel...

Y ahi estaba yo, en ese cafe de primer mundo instalado a lado de una carretera en una ciudad de quinta. Sentado en aquella silla de fierro cromado, con respaldos color cafe de un materia que desconosco, la mesa tan perfectamente circular y al rededor de ella mis acompañantes; cada uno de ellos distinto al otro, pero ser tan distintos los complementaba y los hacia parecer tan similares. Entes asexuados, incoloros, amorfos.
El ambiente mas frio de lo normal para ser una noche de mayo, el cielo despejado, sin luna. Los autos a un costado corriendo desesperados, dejando sólo a su paso un sonido tosco y hetereo. Mis acompañantes y yo nos adentrabamos y saliamos, como en un juego sin parar, en una charla sin principio ni fin, platicando cosas que sabemos y hemos escuchado una eternidad de veces y riendo en ocasiones por compromiso, mirando sin mirar, dando abrazos llenos de hipocrecia, jurando cariños tan poco sinceros.
Y todo era bueno, perfecto, la felicidad se respiraba en el aire, las risas eran compartidas; hasta que alguien pregunto sobre mis sueños sobre la vida y yo abri mis labios y recite el comienzo de mis ultimos pensamientos, pero el discurso que apenas iba naciendo, fue ultrajado por un ruido indescriptible, como traido de ultratumba que poco a poco o talvez demasiado rapido fue en ascenso. Mis latidos comenzaron una carrera sin meta, la sangre en mi cuerpo entero elevo su temperatura, mis ojos se llenaron de furia, mi mente quedo en blanco, los dientes no dejaron de rechinar en ningun momento y no lo soporte mas, termine de beber pausadamente el liquido amargo y semicaliente que se encontraba frente a mis ojos, eleve mi cuerpo de esa silla fria y me aleje sin decir palabra alguna.

sábado, 24 de abril de 2010

Sin recuerdos

En completo silencio quedo mi ser cuando entendio que habia perdido todas las oportunidades contigo, ni siquiera pudo asimilarlo inmediatamente. Alguien recuerda la hora? Alguien recuerda la fecha? Alguien escucho a mi corazon fracturarse en mil pedazos. Yo no recuerdo nada, ni la hora, ni la fecha, ni el estruendo de mi corazon.

viernes, 26 de marzo de 2010

Viernes...

Sólo íbamos ella y yo, rumbo a aquel bar, como en los viernes de febrero. La noche apenas estaba iniciando y los seres nocturnos se veían caminando por las calles sucias y olorosas, buscando algún lugar donde desahogar sus penas o sus alegrías. Nosotros al igual que ellos, íbamos en nuestro mundo, intercambiando palabras sin sentido, recordando alguna situación graciosa y riendo a carcajadas. De pronto ella dijo, quiero conocer a la Maguana, nunca la he mirado.

En ese momento vino a mi mente cuando yo la conocí, de eso hace mucho tiempo. Recuerdo a una mujer mulata, delgada, cantando o tal vez gritando palabras que no entendí, estaba afuera de la catedral, mezclándose con la gente y los vendedores ambulantes.

Pero mi recuerdo se perturbo al sentir un fétido olor, era un olor de humano, de alguien que se dejo simplemente llevar por la vida, un humano en decadencia, así fue como lo sentí. Mire hacia atrás y vi a esa mujer. Los pies descalzos y estropeados, con más de alguna herida, unos mallones rojos, sucios y rotos que le quedaban chicos, puesto se le alcanzaba a ver la mitad del derrier, una sudadera que en algún momento fue blanca o de claro color; la boca ausente de dientes, los labios ausentes de maquillaje, su rostro marcado por la edad y las arrugas como heraldo del tiempo anunciando que no somos eternos.

Yo solo alcance a decirle a mi compañera de camino, deja que pase. No soportaba tan terrible olor. Nos hicimos a un lado, yo disimule ver los zapatos del aparador de una tienda que a esas horas ya se encontraba cerrada, pero mi acompañante, no dejaba de mirar a aquella mujer, que aun no terminaba de pasar. Me canse de mirar zapatos, que en lo mínimo me causaban interés y decidí, mirar a esa mujer.

Se acercaba cada vez mas, tambaleándose, sonriendo, se veía tan feliz. Parecería que no le importara, si el mundo en ese momento terminaba. Sólo estaba viviendo su momento en plenitud, de la mano de una pachita de algún licor barato. Debo confesar que sentí algo de celos por la libertad que en ese momento transmitía.

Su caminar proseguía y llego lo inevitable. Quedamos frente a frente, nuestras miradas se cruzaron y su rostro esbozó una sonrisa. Fue en ese momento cuando me di cuenta quien era, la reconocí, era esa leyenda viviente, a la que han matado tantas veces, de la que se dicen tantas cosas, algunas ciertas otras no tanto.

El olor nauseabundo que en algún momento percibí, desapareció por un momento, mire a mi amiga y compañera de aventuras y le dije, fue tu día de suerte, esa es la Maguana.

miércoles, 3 de marzo de 2010

Cambiando de piel...

Me siento distinto. Juro por el cristo crucificado en el que ya no creo, que esta tarde, algo distinto sucedió en el ambiente que transmuto mis sentidos. Como si fuera sonámbulo, salí y camine en esta ciudad fría y ruidosa. Aun no recuerdo bien, pero creo que cerré los ojos e inhale fuertemente, como si la espiración me faltara, los olores entremezclados de la ciudad, tenían una fragancia libertadora que me invitaba a seguir el camino.