Yo no tengo perros, todos los que tuve se murieron, el ultimo perro se llamo bombón, llego junto con una perra mezcla de color negro, gris y blanco, pero ambos fallecieron, primero ella, después el. Ella tuvo cinco cachorros, también murieron todos, mamá y yo pensábamos que esa perra de una extraña manera era mágica, su mirada proyectaba algo, yo siempre creí que era mi abuela, fue algo raro, nunca me había pasado el sentir algo de esa manera, pero así fue.
Antes de que llegaran estos perros, tuvimos uno que se llamo sultán vivió varios anos pero un díamurió por culpa de mamá, nuestro perro sultán se lleno garrapatas y mamá por querer curarlo, lo baño con un jabón tan venenoso, que cuando el perro lamió su pelaje se enveneno y murió.
Mamá lloro cuando el falleció, yo también me puse triste y le ayude a enterrarlo en el patio trasero de la casa. Ella a partir de la muerte de nuestros perros, ha decidido no tener ni uno mas. El efecto de una perdida tiende a ser difícil aun cuando se trata de una mascota, aunque creo que va mas haya del ente u objeto que se pueda perder, mas bien solemos aferrarnos tanto a las cosas y nos cuenta tanto aceptar que jamas volverán, que preferimos negar, evadir la situación o crear realidades ficticias que nos ayuden a tolerar de una mejor manera, el sentimiento de perdida.
Yo nunca he perdido a nadie lo suficientemente cercano, como para que me duela, ni física, ni emocionalmente, sin embargo cuando llegue a ocurrir, me he preguntado si seré lo suficiente fuerte para afrontar y aceptar esa realidad, o si tal vez, inventare un paraíso a donde todos los seres queridos acudan, o tal vez crea que volvieron en forma de un perro callejero.
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